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sábado, 13 de abril de 2013

Partida de la Contraarnada Invencible inglesa 1589

13 de abril de 1589.-


 Parte de Plymouth la expedición mandada por el pitata Francis Drake y  compuesta por 27 navíos de guerra y más de un centenar de buques auxiliares, embarcados van hasta 23.375 hombres, entre marineros, soldados y nobles "inversores", porque ya la expedición no es simplemente de castigo, sino que se han estudiado otras posibilidades como es la de rentabilizar la inversión con lo que se consiga de los saqueos, por ello en un principio la idea esta en asaltar y tomar, desembarcando en sus puertos, a Sevilla y a Lisboa, donde piensan que han ido a repararse los barcos de la Invencible. De todas formas, este número tan exagerado de fuerzas se explica porque Drake no tenía órdenes de atacar La Coruña, sino de designios mucho mayores. Su escuadra era la apropiada para grandes empresas y no para tomar una ciudad con una población total de unos 4.000 habitantes. Pero a Drake le gustaban los botines seguros más que las grandes batallas navales, de las que huía, como lo demostró en la campaña del año anterior en aguas del Canal, y como lo iba a demostrar meses más tarde en el estuario del Tajo.



Plano de la bahía de La Coruña usado en la fallida expedición de Drake.


      Desagradable sorpresa reciben cuando se enteran de que la mayoría de los barcos que pensaban destruir han ido llegando a los puertos del Cantábrico (Santander, S.Sebastián, Pasajes...), lo que dañaba la posibilidad de hacerse con el saqueo de una gran población, además de provocar una retirada de los fondos por parte del Prior de Crato, por lo que se encuentra una solución con la disculpa de que “había vientos contrarios en el Golfo de Vizcaya”que impedían el atacar a los puertos cantábricos. Pero ahora había que dar un golpe de efecto que tapara el poco interés en alcanzar uno de los fines de la expedición. Es entonces cuando suena por primera vez el nombre de La Coruña. ¿Por qué?. No hay acuerdo en los motivos. Por un lado se dice que si era sede de la Real Audiencia que había incautado los bienes ingleses en Galicia, que si había noticias de que allí se estaba concentrando una gran flota para otra invasión a Inglaterra, que si un galeón acababa de llegar de América con un gran tesoro........



D. Antonio, Prior de Crato, uno de los instigadores del ataque.


        El inicio de la esta historia comienza pocos meses atrás, cuando tras el fracaso de la Armada Invencible, la Reina Isabel I elucubra el dar un golpe de gracia que acabe de una vez con el poderío naval español. Para ello crea una Armada que, funcionando en plan de fuerza anfibia, transporte tropas de desembarco para tomar los puertos donde se suponía se hallaban reparándose los restos de la Invencible y apoderarse de los aprovechables quemando los inservibles. Se rodea para su formación de dos de sus más afamados colaboradores militares, que serán los encargados de dirigir respectivamente las fuerzas de Mar y las de Tierra, a la sazón, Sir Francis Drake, Almirante, y John Norris, General.


Navíos de la Gran Armada.


        La intención de esta fuerza de invasión era coma ya se ha apuntado, aprovechar la ventaja estratégica obtenida tras el fracaso de la Grande Armada enviada por Felipe II contra Inglaterra el año anterior. Los objetivos ingleses eran tres. El primero y fundamental como ya se ha indicado, era destruir el grueso de la Grande y Felicísima Armada, que se encontraba en reparación en los puertos de la costa cantábrica, principalmente en Santander. El segundo tomar Lisboa y entronizar al prior de Crato, Antonio de Crato pretendiente a la Corona portuguesa, y primo de Felipe II, que viajaba con la expedición. Crato había firmado con Isabel I unas cláusulas secretas por las que, a cambio de la ayuda inglesa, le ofrecía cinco millones de ducados de oro, y también un tributo anual de 300.000 ducados. También le ofrecía entregar a Inglaterra los principales castillos portugueses, y mantener a la guarnición inglesa a costa de Portugal. Asimismo prometía darle quince pagas a la infantería y dejar que Lisboa fuera saqueada por doce días, siempre que se respetasen las haciendas y vidas de los portugueses, y se limitase el saqueo a la población y hacienda de los españoles. Además de todo esto, se daba vía libre para la penetración inglesa en Brasil y el resto de posesiones portuguesas.


La Armada Vencible inglesa frente a las costas de La Coruña


      Hay un “pequeño” problema que solucionar, la financiación de la expedición. Problema que se palia con las aportaciones de la propia Reina, de Norris, probablemente de Drake, de varios nobles (que incluso se integraran en la escuadra) y de un huésped bien avenido por ser rival de Felipe II, D. Antonio, Prior de Crato, aspirante al trono portugués, que llega a un acuerdo con Isabel I de modo que se aproveche la incursión para efectuar un desembarco en la proximidades de Lisboa, donde espera encontrar apoyos, por ello aportara 5.000.000 de escudos oro más las joyas de la Corona Portuguesa que había logrado sacar, incluyendo uno de los diamantes más grandes conocidos (que por cierto terminó en la Casa Real Rusa a través del Zar Pedro I).



El pirata Francis Drake, que cobró un odio visceral hacia los españoles tras su derrota en San Juan de Ulúa



      Con la mandíbula desencajada por el asombro debió de quedarse el aterido centinela, que desde la atalaya del Cabo Prior, vigilaba el horizonte cuando, en la madrugada el 4 de Mayo de 1589, vio en lontananza aparecer multitud de cómo nubecillas blancas que inmediatamente identificó como las velas de una nutrida escuadra que se dirigía hacia la costa. Inmediatamente pegó fuego al combustible ya prevenido para el envío de señales de humo. Señales captadas por los vigías del Castillo de S.Antón y de la Torre de Hércules y que fueron reconfirmadas por las enviadas desde Ferrol. Todo indicaba que una flota se aproximaba a La Coruña. Alertado el Marques de Cerralbo, capitán general de la plaza y de Galicia, envía en exploración a dos galeras para identificar a los visitantes y prever sus intenciones. Inmediatamente se identifica a la flota como inglesa y a las intenciones como más bien aviesas.


Imagen del Castillo de San Antón en la actualidad.


      El caso es que el día 4 de Mayo se presentan en la costa de La Coruña dispuestos a tomar la población.... Pero esa ya es otra historia, donde nuestro amigo el pirata saldría con el rabo entre las piernas.

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