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jueves, 28 de marzo de 2013

Batalla de Medellín 1809



28 de marzo de 1809.-

      Durante la guerra de Independencia española, se libra la batalla de Medellín entra las tropas españolas mandadas por el General Gregorio García de la Cuesta, y las francesas mandadas por el Mariscal Claude Víctor.
     El general Gregorio de la Cuesta, al mando del Ejército de Extremadura de unos 13.000 infantes, 2.000 jinetes y 30 cañones, expulsó a la guarnición francesa de Almaraz el pasado 29 de enero, tras un reñido combate en el puente de la localidad. El rey José Bonaparte da órdenes al mariscal Víctor que marche contra ellos con el 1º Cuerpo de Ejército francés, de 14.500 infantes, 4.200 jinetes y 48 piezas.


General Gregorio García de la Cuesta




      El día 18 de marzo Cuesta ordena a su ejército replegarse. El 27 se les une el Duque de Alburquerque con 4.400 hombres; el mariscal Víctor avanza dividido por Mérida y Medellín, donde el general Cuesta decide marchar al día siguiente para atacarle.


Los dos ejércitos formados para el combate.





     El día 28 de marzo, los 19.400 españoles del general Cuesta se desplegan formando una media luna de una legua de largo desde la orilla del río, por delante de Don Benito, hasta Mengabril. A las 11:00 horas se presenta Víctor con 17.500 soldados, cruzando el Guadiana por el puente de Medellín.


  
Plano de la batalla.



      Los jinetes hispanos atacan a la infantería francesa, obligándola a retroceder y formar en cuadros, hasta hacer perder terreno al enemigo, y así resisten durante horas; en otros puntos se agrupan en líneas cerradas barridas por la artillería española. Cuesta ordena que el ala izquierda española avance sobre la derecha francesa para envolverla. Nuestros soldados, confiados ya en la victoria amenazaban a los franceses con no dar cuartel, pero un incidente inesperado trocó la victoria en la más espantosa derrota.


Artillería española en acción.


      Cuando el ala izquierda del ejército español se dispuso a asaltar una batería francesa de diez piezas,  los dragones franceses al mando de Latour-Maubourg amagaron una carga para repeler el ataque, ahuyentando a la caballería española del flanco izquierdo, que realiza una de las peores desbandadas conocidas, arrollando a su propia infantería y derribando al propio general Cuesta al suelo, con su Estado Mayor. En vano el coronel del regimiento de Jaén José de Zayas, que marchaba ya sobre la batería enemiga al frente de una columna de granaderos, trata de parar la riada de fugitivos, pero todo es inutl, los regimientos de caballería Infante, Almansa y dos escuadrones de los Cazadores Imperiales de Toledo huían descompuestos embargados por el terror, dejando solos a sus compañeros que caían acuchillados por los dragones franceses, siendo los heridos rematados en el suelo a bayonetazos por la infantería francesa que los precedía.

Carga de los dragones franceses.




    La infantería hispana del flanco izquierdo queda expuesta, siendo dispersada y masacrada en el subsiguiente asalto de la caballería francesa, que luego carga contra el centro, hasta batir el ala derecha, donde el Duque de Albuquerque resiste mientras los españoles huyen en desorden; la lucha en sí duró menos de cinco horas.



Caballería francesa en persecución de los fugitivos.



     Los franceses persiguen a los fugitivos sin darles cuartel, quedando los campos llenos de cadáveres. Los españoles sufren más de 10.000 bajas entre muertos y heridos, otros 2.000 caerían prisioneros; los franceses tienen unas 4.000 bajas.



Portaestandarte del Rgto. de Caballería de Línea Infante





     Los supervivientes españoles se reagrupan en Monasterio, y de allí se retiran a Sevilla; el general Cuesta castigará a las unidades que se retiraron, destituyendo al coronel del Infante Joaquin Astrandi y a otros jefes,  y castigando a la tropa privándoles del uso de pistola.

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