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martes, 4 de septiembre de 2012

4 de Septiembre de 1535.-


     La flota de Barbarroja se adentraba por la bocana del puerto de Mahón, en Menorca, para saquearla,  empleando una estrategia de lo más típica entre corsarios y piratas: enarbolando otros pabellones, en este caso el Imperial (el águila bicéfala), a fin de que se les tomara por buques imperiales de Carlos V que llegaban de conquistar Túnez.

Jeireddin Barbarroja.

     Fueron a su encuentro dos frailes, en barca. Sin embargo, cual sería su sorpresa cuando pudieron comprobar que los que estaban adentrándose en el puerto eran turcos y no españoles. Inmediatamente regresaron por donde habían venido para dar la voz de alarma. En aquel entonces, vivían en Mahón no más de 300 familias, ascendiendo, de entre sus miembros, a un total de 350 las personas aptas para tomar las armas. El censo rondaba unas 1.500 almas residentes.

     Las medidas que se tomaron al respecto fueron las habituales: se cerraron las murallas y se preparó para la lucha a aquellos que eran aptos para el combate. Aproximadamente 2.500 soldados desembarcaron frente a las murallas, iniciando el asedio de la villa de Mahón. Desde aquí, se mandó un mensaje de auxilio al gobernador, que residía en la entonces capital de la isla, Ciutadella. Éste mandó reunir inmediatamente a los caballeros que tenía a su disposición e inició la marcha hacia la ciudad asediada, recogiendo por el camino a todos aquellos hombres capaces de combatir.


Plano de la ciudad de Mahón, que fué saqueda en represalia a la conquista de Túnez por Carlos I.

      Las tropas de auxilio provenientes de Ciutadella se enfrentaban a las turcas, muy superiores en número, resultando las primeras totalmente aniquiladas. La horripilante vista de la derrota de su único auxilio, desmoralizó por completo a los sitiados, cuyos mandatarios decidieron ponerse en contacto con Barbarroja a fin de negociar una salida a aquella situación. El 4 de septiembre, al atardecer, estipularon la entrega de la ciudad con la única condición de que en el saqueo que seguiría, se respetaran los dirigentes de la ciudad y sus casas y propiedades.

Galeras turcas de Barbarroja.

     Esto se tomó al pie de la letra y esa misma noche, se produjo una verdadera orgía de terror: se pasó a cuchillo a la práctica totalidad de la población, se violó a las mujeres, se martirizó a todos los curas, se destrozó la iglesia de Santa María… Únicamente se mantuvieron con vida a unas 600 personas, que fueron esclavizadas y enviadas a un destino incierto.


4 de Septiembre de 1781.-

      Gaspar de Portolá y fray Junípero Serra fundan el Pueblo de la Reina de los Ángeles, en la región conocida por los nativos cómo el Valle del Humo; actualmente Los Ángeles, Estados Unidos. Aunque su nombre completo fué  El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles de la Porciúncula, por el nombre que el explorador y misionero Juan Crespí le dio al Río de Los Ángeles en la expedición de Gaspar de Portolá en 1769. Dicho nombre derivaba de la tradición franciscana, la Porciúncula (literalmente "pequeña porción") es el nombre coloquial de la primera capilla restaurada por San Francisco de Asís. Fray Junípero Serra y los primeros misioneros de California pertenecían a la Orden Franciscana

D. Gaspar de Portola i Rovira (Os de Balaguer, Lérida 1716-Lérida 1786)
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     El pueblo fue el segundo asentamiento seglar en la Nueva California, tras San José de Guadalupe. Su fundación se organizó por el gobernador de la Provincia de las Californias, Felipe de Neve, bajo órdenes de Carlos III de España. Las familias pobladoras se reclutaron en las provincias de Sonora y Sinaloa. Las once familias representaban la gama racial de la sociedad del norte de la Nueva España. Eran de las varias castas, la mayoría mestizos, mulatos, e indígenas. Solo un español peninsular se encontraba entre el grupo. Por ley el terreno del pueblo se definía como cuatro leguas cuadradas, o sea, un cuadro de una legua de distancia hacia cada punto cardinal desde el centro del pueblo. La calles, en cambio, se trazaron en una dirección noreste a sureste y noroeste a sureste, una dirección que aún se conserva en el centro de Los Ángeles. Los antiguos límites del pueblo al oeste y este también se marcan todavía por las Calles Hoover e Indiana.


Fray Junípero Serra (Petra, Mallorca, 1713-Monterrey, California, 1784)

     El gobernador Neve dotó al pequeño pueblo un ayuntamiento, pero por los primeros cinco años su administración fue vigilada por el Comisionado José Vicente Féliz, apuntado por el comandante del Presidio Real de Santa Bárbara. Entre los primeros miembros del consejo se encuentran los alcaldes José Vanegas (oriundo de Bolaños (Jalisco) y registrado como indio el padrón de 1789, pero como mestizo en censo de 1790), José Sinova (español criollo, oriundo de Ciudad de Mexíco), Mariano de la Luz Verdugo (español criollo, oriundo de San Javier (Vieja California)) y Juan Francisco Reyes (mulato, oriundo de Zapotlán el Grande (Jalisco)) y los regidores Felipe Santiago García (español criollo, oriundo de Villa de Sinaloa) y Manuel Camero (oriundo de Chametla (Sinaloa) y registrado como mulato en 1789 y mestizo en 1790). Como se puede ver, atrás quedan las acusaciones de racistas de que acusan a los españoles los anglosajones.

Mapa de California cuando se pensaba que era una isla en 1639.

     Como parte de las Provincias Internas, Los Ángeles caía bajo la jurisdicción de la Real Audiencia de Guadalajara.

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