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martes, 3 de julio de 2012

3 de Julio de 1898.-

      Tiene lugar la batalla de Santiago de Cuba entre la flota española y la estadounidense durante la guerra de Cuba.
     La escuadra española estaba compuesta por un crucero acorazado Cristóbal Colón sin su armamento principal colocado, tres cruceros protegidos Infanta María Teresa, Vizcaya y Almirante Oquendo, los tres de la misma clase) y dos modernos destructores contratorpederos Plutón y Furor, y se enfrentaba a cuatro acorazados modernos el USS Texas, USS Iowa, USS Indiana y USS Oregon, estos dos últimos de la misma clase, dos nuevos cruceros acorazados USS Brooklyn y USS New York; este último regresó justo a tiempo para participar en el final de la batalla, un cañonero USS Ericsson y tres cruceros auxiliares USS Gloucester, USS Resolute y USS Vixen. La desproporción de fuerzas era evidente.

Combate naval de Santiago de Cuba

     El almirante D. Pascual Cervera y Topete, convencido de su inferioridad, decidió salir a primeras horas del día, el 3 de julio, navegando hacia el oeste y pegado a la costa para salvar el mayor número de vidas posibles.

Almirante D. Pascual Cervera y Topete, fue incapaz de idear una estrategia militar coherente y estructurada, procesado por ello, salió absuelto.

     Los buques españoles salieron en orden decreciente de tamaño y potencia de fuego. Así, la escuadra española salió de puerto encabezada por el buque insignia Infanta María Teresa, en el cual se encontraba embarcado el propio Cervera.

Los cruceros auxiliares Cristobal Colón y Vizcaya

     Al Infanta María Teresa lo siguieron en la salida el Vizcaya y el Cristóbal Colón, que se alejaron intercambiando disparos a larga distancia. Por ello, el fuego de la toda flota estadounidense se centró sobre el siguiente buque en salir: el Almirante Oquendo. Los últimos barcos en abandonar el puerto fueron los pequeños y rápidos destructores al mando del capitán de navío Fernando Villaamil Fernández-Cueto, Furor y Plutón, que sufrieron importantes daños en poco tiempo; con su pequeña artillería poco pudieron hacer contra el enemigo. El Plutón se hundió rápidamen
     A bordo del Furor, murió Villaamil intentando subir a la torreta del cañón de proa para disparar contra los estadounidenses. Una vez liquidados los destructores, la escuadra americana persiguió al Vizcaya hasta dejarlo también fuera de combate.

Daños en el crucero Vizcaya

     Todos los grandes cruceros, tras ser alcanzados por el fuego enemigo, aguantaron suficiente tiempo a flote como para ser embarrancados cerca de la costa sin hundirse, por lo que todos sus mandos y muchos de sus oficiales y marineros sobrevivieron a la batalla. Por el contrario, los pequeños destructores sufrieron daños más graves, además de Villaamil, el militar de mayor graduación fallecido en la batalla, murió la práctica totalidad de sus tripulantes.

Crucero acorazado Almirante Oquendo. Fué el buque más castigado durante toda la batalla.


     Al final de la batalla, los españoles tuvieron 371 muertos, 151 heridos y 1670 prisioneros españoles. El almirante Cervera fue hecho prisionero.
     La escuadra española fue enviada a una guerra perdida de antemano por unos dirigentes políticos que conocían la superioridad del enemigo, pero la población española no habría permitido que el ejército no actuara ante un ataque contra el territorio nacional ya que Cuba no era considerada una colonia, sino una provincia más del país.

El crucero Cristobal Colón hundido en Santiago de Cuba.

      El almirante Cervera y sus subordinados estaban resignados a ir a una guerra perdida en la que probablemente morirían, pero "Más vale honra sin barcos que barcos sin honra".

Prisioneros de guerra españoles en Seavey's Island, Portsmouth, New Hampshire.

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